Presentación En el siglo pasado existen antecedentes de una profesión que, sin estar coordinada, atendía especialmente a las necesidades que comportaba la vigilancia y cuidado de los inmuebles, así como la contratación de pisos y locales, y su correspondiente cobro. Eran los administradores de fincas, que la inventiva popular calificó de procuradores. La figura del administrador de fincas adquiere nombre y plenitud, únicamente en Cataluña, en 1936, organizándose como Asociación. Después de los avatares que comportó la Guerra civil, se volvieron a reagrupar y, ante la exigencia de que la Corporación profesional nacional debía abarcar a toda España, desde Barcelona se inició esta labor, que fructificó poco a poco; publicando, a partir de julio de 1970, una revista profesional que fue difundida a todos cuantos administradores de fincas existían en España, con el nombre de Administración Rústica y Urbana, editada y distribuída desde Barcelona. En enero de 1990, los administradores de fincas de Cataluña, entendiéndose los adscritos a los Colegios de Barcelona-Lleida, Girona y Tarragona, iniciaron la aparición, con carácter bilingüe, de la revista Consell, editada por el Consell d'Administradors de Finques de Catalunya, y que viene apareciendo trimestralmente con la finalidad de dar a conocer a los administradores en particular, y a toda la sociedad engeneral, de la problemática y cuestiones que afectan al sector inmobiliario.
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